Cuando lo mundano se vuelve sagrado. La pintura como elemento transmutador en ‘Mamma Roma’

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Texto publicado originalmente en el periódico de la edición 2017 del festival Eurocine y en la web de Ochoymedio.

Tonino Delli Colli fue director de fotografía de docenas de películas, entre ellas, Ginger y Fred (Federico Fellini), La vida es bella (Roberto Benigni) y Érase una vez en América (Sergio Leone). Pero una de las secuencias más importantes de su carrera —le dijo al escritor Alessandro Gatti en una entrevista— está al final de Mamma Roma. Al igual que otras películas de Pier Paolo Pasolini, como El evangelio según San Mateo o El Decamerón, esta cinta expresa la fuerte influencia que la pintura de maestros como Da Vinci, Caravaggio, Pontormo y Giotto tuvo en el cine del director italiano.

Mamma Roma (Anna Magnani) abandona la prostitución después de que Carmine, su proxeneta, se casa. Se muda de Guidonia, en el campo, a Roma y consigue un puesto de venta de verduras en un mercado. Cuando compra un departamento en el barrio periférico de Cecafumo, cosa que para ella representa un anheladísimo ascenso social, Mamma Roma va a Guidonia a buscar a su hijo adolescente, Ettore, y lo lleva a vivir con ella con la esperanza de darle un futuro alejado de la calle, a pesar de que el chico no ha ido a la escuela y no sabe ningún oficio. Pero Carmine, su exproxeneta, eventualmente la busca, y su pasado que su hijo desconoce amenaza con destruir todo aquello por lo que ha trabajado.   Seguir leyendo “Cuando lo mundano se vuelve sagrado. La pintura como elemento transmutador en ‘Mamma Roma’”

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El águila cae

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Collage digital (Marcela Ribadeneira, 2017)

El fondo es un reencuadre de esta imagen del Puente de Brooklyn. Las águilas fueron tomadas de este póster ruso y las mujeres, de una ilustración de Le Frou-frou y de un afiche antiguo para un picnic comunitario.

La vida vertical de Felipe Proaño Iturralde

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Foto de Savannah Lehnert.

La tormenta lo sorprendió cuando esta­ba agarrado a una pared de roca congelada, a 600 metros de altura. Era mayo de 2016 y Felipe Proaño Iturralde y un compañero de escalada rapelaban para descender desde la cumbre de The Stump, en el glaciar Ruth de Alaska, cuando escucharon los truenos a sus espaldas. Sus cuerdas de seguridad se habían atascado y ya no podían usarlas como soporte para bajar o subir por la pa­red.

Quedaron inmovilizados sobre ese gi­gantesco pedazo de hielo toda la noche: bajo la tormenta, sin provisiones y expuestos a temperaturas menores a los veinte grados centígrados bajo cero. Felipe sentía miedo, y mucho. También el impulso de encontrar una solución, pues si no hacían algo, segu­ramente morirían congelados. Decidieron arriesgar el pellejo y trepar sin cuerdas por la roca resbalosa cerca de veinte metros, esa era la única forma de llegar hasta el punto de atasco y desatar sus cuerdas para poder descender. Los bloques de hielo que se des­prendían de la pared eran del tamaño de un Volkswagen escarabajo. “Cuando tocaban el suelo —dice Felipe— explotaban como una bomba”. Bajar les tomó catorce horas; el do­ble de lo que les había tomado el ascenso. De vuelta en el campamento base, vieron que toda el agua que habían llevado para abastecerse estaba congelada. Ellos estaban bastante maltratados, pero sanos.

“Alaska nos dejó partidos —dice Felipe—. Pero lo­gramos llegar a la cumbre, logramos vivir la pared”.

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Evento en el horizonte

 

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Collage digital (Marcela Ribadeneira, 2017)

Esta pieza está armada con pedazos de cuadros de Carl Fredrik Hill y Winslow Homer, y una foto del Archivo del Departamento de Defensa de EE.UU.

 

 

Historia de un muro. La iglesia bate sus alas y desata una tormenta

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Ilustración: La Barra Espaciadora

Un mural del colectivo boliviano Mujeres creando era parte de la muestra La intimidad es política (curada por Rosa Martínez y exhibida en el Centro Cultural Metropolitano de Quito). La Conferencia Episcopal Ecuatoriana consideró ofensiva a la obra, que estaba pintada sobre una pared del Centro que colinda con la Iglesia La Compañía, y se consiguió que se la removiera del recorrido. La censura pudo escudarse tras la figura de unos permisos patrimoniales faltantes. A propósito del episodio escribí este texto para La Barra Espaciadora. Pueden leer la publicación original aquí. Seguir leyendo “Historia de un muro. La iglesia bate sus alas y desata una tormenta”

Artefactos para el hogar

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Collage digital (Marcela Ribadeneira, 2017).

El fondo es un fragmento de Summer evening on Skagen’s Beach, una de las varias obras en las que Peder Severin Krøyer pintó a su esposa, Marie Krøyer. La mujer fue tomada de Polish dancer, cuadro de George Luks, y la tetera es de una foto que encontré en el buscador search.creativecommons.org.