Cómo dejar de ser invisible a plena vista

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Ilustración de Paula de la Cruz para Gkillcity.

Las mujeres que manejan taxi aún son un avistamiento raro en Quito. Su presencia se ha incrementado silenciosamente en los últimos años, a pesar de los prejuicios y riesgos a los que están expuestas solo por ser mujeres. Este texto fue publicado originalmente en el libro Ciudades visibles: 21 crónicas latinoamericanas (Editorial RM, Alcaldía de Quito, FNPI) y, hace unas semanas, Gkillcity lo reprodujo. Pueden ver esa publicación aquí.

El hombre viste un uniforme militar. Está parado en la vereda de la Avenida 6 de Diciembre, a pocos metros del Agrupamiento de Comunicaciones y Guerra Electrónica del Ejército Ecuatoriano. Un muro pintado de blanco rodea al recinto. En el palimpsesto de graffiti que se forma sobre los bloques de hormigón se distingue un pene y varias esvásticas. El hombre extiende su brazo con el pulgar levantado al ver que un taxi amarillo se aproxima. Las nubes cubren las montañas del noroccidente de la ciudad, pero el sol del mediodía cae perpendicular sobre su gorra de camuflaje. Escapando de sus rayos, él apura el paso y entra al vehículo cuando este se detiene junto a la vereda.

—¡Chuta! —exclama cuando se fija en el cabello largo y en el blazer entallado de la conductora— Ya le hice parar… Ahora me toca ir. A La Prensa, por favor.

—¿Por qué le toca? —pregunta ella, sabiendo perfectamente el motivo.

—Verá… Yo nunca me subo en un carro que conduce una mujer —le dice el hombre y se seca el sudor de la frente con la manga del uniforme—. Yo desconfío de la mujer que conduce. Seguir leyendo “Cómo dejar de ser invisible a plena vista”